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Nancy Pérez, Directora de ENAMI Tecnologías digitales, ecosistemas y las cadenas de valor: Una oportunidad para la industria minera
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El avance acelerado de las tecnologías digitales está redefiniendo la forma en que las industrias se organizan, colaboran y generan valor. Sin embargo, el gran potencial no se logra adoptando tecnología y aplicándolas a los procesos actuales, sino en la capacidad de transformar las relaciones entre empresas para dar origen a ecosistemas articulados, capaces de operar como redes inteligentes más que como procesos lineales. Este cambio de mirada representa una oportunidad estratégica para países como Chile, cuya competitividad depende crecientemente de su capacidad para coordinar actores y capacidades distribuidas ya sea para incrementar la productividad, como también para realizar las transiciones a economías digitales y sostenibles. Sin ser experta en teoría económica, pero mirándolo desde un enfoque sistémico, es evidente que en la industria minera han aumentado significativamente los costos de transacción entre los diversos actores que participan de la industria, y de cómo se organizan en torno a las actividades productivas. Existe una alta fragmentación entre múltiples actores de la cadena de valor, una creciente complejidad técnica detrás de cada proceso, la propia incertidumbre operacional y las altas exigencias en materia de seguridad, hacen que todo este ecosistema en su conjunto tenga altos costos de transacción y muy desafiante a la hora de avanzar en transiciones hacia un futuro más sostenible. Las tecnologías digitales pueden aportar significativamente a este tipo de desafios. Por ejemplo, la automatización reduce significativamente la carga operativa y estabiliza procesos. La sensorización y trazabilidad avanzada disminuyen la asimetría de información. La interoperabilidad permite que múltiples sistemas y organizaciones trabajen sobre fuentes de datos unificadas. La analítica, la simulación y la IA permiten anticipar fallas, optimizar recursos y coordinar decisiones a distintas escalas. Así, el potencial para reducir costos de transacción es muy posible (basta pensar en los sistemas de permisos, por ejemplo): menos retrabajo, menos pérdidas por descoordinación, menos incertidumbre en decisiones críticas, menos duplicación de infraestructura, mayor eficiencia en uso de recursos, energía, agua, transporte y logística. Para lograr capturar este potencial es necesario materializar todo aquello que se ha venido instalando en los últimos años, un enfoque sistémico, más colaboración entre actores, alianzas estratégicas, co-diseñar modelos operativos en ambientes digitales, entre otros. La digitalización no transforma por sí sola las industrias; solo lo hace cuando el sistema se analiza a sí mismo y rediseña la manera en que las organizaciones colaboran. Esto implica, romper los silos, evolucionar desde relaciones transaccionales hacia relaciones sistémicas, en las que el desempeño colectivo amplifica el individual. Los proveedores dejan de vender solamente productos y comienzan a ofrecer soluciones, y donde existen plataformas comunes se convierten en un “tejido digital” sobre el cual todos los actores innovan. Sería extraordinario que Chile vuelva a mirar la minería no sólo como una forma de aportar a la transición energética y tecnológica, sino como oportunidad estratégica de contribuir a su a nuestros desarrollo. Los desafíos del cobre, el litio, el hidrógeno verde, la electromovilidad, la gestión hídrica y la economía circular requieren justamente un enfoque ecosistémico. Ningún actor, por grande que sea, puede resolverlos solo. La digitalización proporciona el lenguaje común (datos, estándares, interoperabilidad) para coordinar a múltiples empresas y permitir innovaciones que trascienden a cualquier organización individual. El desafío tal vez es institucional y estratégico, por ejemplo, diseñando marcos que fomenten la colaboración, la estandarización de datos, la integración tecnológica y la co-creación de valor. Las tecnologías digitales habilitan nuevas formas de organizarnos y compartir información, ellas por sí sola no nos llevarán al modelo futuro de mayor generación de valor, como bien nos presentó Vijay Govindarajan en su charla magistral en el evento Xtrategia 2025 organizado por SYM. Vijay en su modelo de The Three-Box Solution nos inspiró ofreciendo una mirada estratégica más ambiciosa para entender tanto la urgencia como el potencial que la transformación digital representa para Chile y nos mostró cómo las organizaciones deben gestionar tres horizontes estratégicos de manera simultánea: Box 1: optimizar el presente, Box 2: abandonar lo que ya no sirve, Box 3: crear el futuro. Si nos está quedando poco tiempo para crear el futuro, tal vez es necesario profundizar seriamente en el Box 2, sabemos que abandonar prácticas que nos sirvieron en el pasado pero que ya no, es muchas veces, el punto más difícil de abordar.
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